El costo de un notario varía tanto que es difícil dar una cifra única, pero sí se puede explicar qué factores lo mueven para que no te tome por sorpresa.
Un testamento cuesta distinto a una compraventa de inmueble, y ambos cuestan distinto a la constitución de una sociedad. Cada acto notarial tiene su propia estructura de honorarios.
En muchos trámites (sobre todo compraventas de inmuebles), los honorarios notariales y los impuestos asociados se calculan como porcentaje del valor de la operación, no como una tarifa fija.
Los aranceles notariales varían por entidad federativa, y dentro de una misma ciudad, distintas notarías pueden cobrar distinto por el mismo trámite. Comparar antes de elegir no está de más.
Al costo notarial en sí hay que sumar, según el trámite, impuestos como el ISAI (impuesto sobre adquisición de inmuebles) o derechos de registro público, que no son honorarios del notario pero sí forman parte del costo total.
Si tu situación no está en la lista de actos que exigen notario, te ahorras este costo por completo usando un documento privado firmado.
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