Le prestaste dinero a alguien, llegó la fecha de pago y no ves ni el dinero ni la intención de pagarlo. Es una situación incomodísima y más común de lo que parece. La buena noticia es que, si actúas con orden y tienes algo por escrito, tienes más herramientas de las que crees. Esta es la ruta, del paso amable al paso judicial.
Antes de pensar en abogados, muchas deudas se cobran con una conversación clara. Contacta a la persona, recúerdale el monto y la fecha que acordaron, y pide una fecha concreta de pago. Hazlo por un medio que deje rastro (un mensaje, un correo), con tono firme pero cordial. Muchas veces el deudor solo estaba dando largas y un recordatorio serio lo mueve.
Si la persona alega que no puede pagar todo de golpe, ofrece un plan de pagos por escrito. Cobrar en abonos es mejor que no cobrar. Si llegan a un nuevo acuerdo, déjenlo firmado: convierte una promesa vaga en un compromiso renovado. Un reconocimiento de deuda con nuevo calendario es ideal para esto.
Si el deudor ignora tus mensajes, sube el tono con un requerimiento de pago formal, idealmente por escrito y con acuse. Deja constancia de que reclamaste el pago; esto es útil si el asunto termina en tribunales. En deudas grandes, un requerimiento ante notario o por medio de un abogado añade peso.
Aquí el documento que tengas lo cambia todo. Si tienes un pagaré bien llenado, puedes acudir a un juicio ejecutivo mercantil, un procedimiento ágil en el que desde el inicio se puede pedir el embargo de bienes del deudor. Si tienes un contrato de préstamo, también es prueba sólida de la obligación. Sin ningún documento, el camino es más cuesta arriba: tendrás que probar por otros medios que el préstamo existió.
Las acciones de cobro prescriben. La acción cambiaria directa de un pagaré prescribe a los tres años desde el vencimiento. No dejes que la deuda “duerma” indefinidamente: cada mes que pasa sin actuar juega en tu contra.
Dos personas prestan 25,000 pesos. La primera tiene un pagaré firmado; cuando el deudor no paga, inicia un juicio ejecutivo y en relativamente poco tiempo logra un embargo que presiona el pago. La segunda solo tiene capturas de WhatsApp; puede intentar el cobro, pero le tomará más tiempo, más pruebas y más incertidumbre. La diferencia no fue la suerte: fue el documento. Lo desarrollamos en documento firmado vs. captura de WhatsApp.
La mejor forma de cobrar un préstamo es prevenir el problema desde que lo otorgas. Un documento firmado te ahorra la parte más difícil del cobro: demostrar que la deuda existe. Con el pagaré o el contrato de préstamo de Firmamos, dejas todo firmado y verificable desde el celular, para que si alguna vez tienes que cobrar por las malas, el papel esté de tu lado.
¿Puedo reportar al deudor a Buró de Crédito? No como particular. El Buró es para entidades financieras registradas. Tu herramienta es el documento y, en su caso, la vía judicial.
¿Me conviene contratar un abogado desde el inicio? Para montos pequeños, primero intenta el cobro directo y el acuerdo de pagos. Para montos grandes o deudores esquivos, la asesoría legal temprana vale la pena.
¿Y si me pagan por fin? Cierra con un finiquito de deuda firmado. Deja constancia de que la deuda quedó saldada y te protege de reclamos futuros.
Además del documento firmado, hay recursos que fortalecen tu posición. Guardar los comprobantes de la transferencia con la que entregaste el dinero, conservar los mensajes donde el deudor reconoce la deuda, y documentar cada pago parcial que recibas, todo suma como prueba. Si el deudor llegó a firmar un reconocimiento de deuda en algún momento, ese papel es oro para tu cobro.
Y recuerda: la mejor herramienta sigue siendo la prevención. Un pagaré firmado desde el inicio convierte un cobro complicado en un trámite mucho más directo.
El formato de Acuerdo de préstamo con interés simple se llena y se firma desde tu celular, con folio y sello digital verificable. Gratis para empezar.
Llenar Acuerdo de préstamo con interés simple