Hacer un testamento suena más complicado de lo que en realidad es. El trámite más común, el testamento público abierto, sigue un proceso bastante directo.
Puedes acudir a cualquier notario público de tu ciudad. No necesitas que sea el mismo donde compraste tu casa ni ninguna relación previa. Compara costos, sobre todo si vas a hacerlo fuera del Mes del Testamento.
Piensa con claridad a quién quieres dejarle qué, y en qué porcentaje si son varios herederos. También es el momento de elegir a tu albacea, la persona que se encargará de ejecutar tu testamento.
En la cita, le explicas tus decisiones al notario, quien las redacta en el formato legal correspondiente. El notario tiene la obligación de asegurarse de que entiendes lo que estás firmando.
Firmas el testamento ante el notario, quien lo protocoliza y lo registra. El documento queda resguardado en la notaría, y tú recibes un testimonio (copia con validez legal).
El testamento no es definitivo para siempre: puedes modificarlo cuando quieras, cuantas veces sea necesario, siempre y cuando estés en pleno uso de tus facultades. Solo vale el más reciente.
Si aún no agendas tu cita con el notario, puedes ir dejando por escrito tus deseos personales con la carta de deseos personales de Firmamos, para no perder esas decisiones de vista mientras completas el trámite formal.
En Firmamos llenas y firmas el documento desde tu celular, con folio y sello digital verificable. Gratis para empezar.
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